Con el paso de los años es frecuente que aparezcan pequeños olvidos. Pero cuando la memoria empieza a afectar al día a día, surgen despistes frecuentes, dificultades para acceder a algunas palabras o aparecen cambios en el comportamiento, muchas familias se preguntan si es algo propio de la edad o si conviene pedir ayuda.
La evaluación neuropsicológica sirve precisamente para entender qué está pasando y saber si esos despistes o cambios son patológicos o se encuentran dentro de la normalidad de un proceso de envejecimiento. A través de diferentes pruebas baremadas y una entrevista semiestructurada, valoramos aspectos como la memoria, la atención, el lenguaje, la orientación o la capacidad para organizar tareas cotidianas.
Esta valoración facilita al médico especialista (neurólogo o geriatra) el diagnóstico y posterior tratamiento farmacológico, si es necesario. Y también sirve para el equipo de neurorrehabilitación, que establece el plan de tratamiento no farmacológico y plantea objetivos en base a la persona.
En EN Boreal hacemos este proceso de manera tranquila y cercana. Buscamos las herramientas que ayudan a mantener la autonomía y el bienestar del usuario el mayor tiempo posible. Acompañando a la familia en las dudas y preocupación frecuente.
En muchos casos, detectar los cambios a tiempo permite empezar una intervención adecuada, mejorar la calidad de vida y ayudar tanto a la persona mayor como a quienes la cuidan cada día.
Acompañamos a las personas mayores y a sus familias desde una mirada cercana, humana y personalizada. Sabemos que detrás de cada dificultad de memoria, desorientación o cambio de conducta hay preocupación, dudas y muchas emociones. Por eso trabajamos poniendo en el centro a la persona y su bienestar diario.
Cada persona envejece de forma diferente. Por eso realizamos valoraciones adaptadas a las necesidades, ritmo y situación de cada paciente. Analizamos áreas como memoria, atención, lenguaje o funciones cognitivas para entender qué está ocurriendo y cómo podemos ayudar.
Cuando es necesario, trabajamos de forma coordinada con neurólogos, geriatras y psiquiatras para ofrecer una atención más completa y ajustada a cada caso.
El objetivo es mantener las capacidades cognitivas y favorecer la autonomía el mayor tiempo posible, a través de un plan de:
Acompañamos a las familias durante todo el proceso, ofreciendo pautas, apoyo emocional y herramientas prácticas para afrontar el día a día con mayor tranquilidad y comprensión.
Soy una apasionada de mi trabajo y me considero muy afortunada de poder ayudar a los demás a través de mi trabajo.
Durante mis más de 10 años de experiencia, me he especializado principalmente en personas mayores, tanto en la parte cognitiva (deterioro, demencias, ictus, etc.) como en la anímica (sobrecarga del cuidador y duelos).
Mi trabajo se centra en realizar intervenciones individuales y grupales orientadas a mejorar funciones cognitivas, aumentar la independencia y el bienestar en general.
Me gusta trabajar desde la cercanía y la confianza, ofreciendo un espacio donde la persona se sienta acompañada y escuchada durante todo el proceso. Así como dar apoyo también a las familias cuando lo necesitan.
Acompaño a niños, adultos y mayores en el cuidado de sus capacidades cognitivas y de su estado emocional.
Mi trabajo se basa en valorar cada caso para conocer el estado de partida y diseñar intervenciones que estimulen la cognición y fortalezcan la autonomía. Busco que cada avance se generalice a la vida diaria, ofreciendo herramientas prácticas y un apoyo profesional y humano.
Los pequeños olvidos ocasionales pueden formar parte del envejecimiento. Pero si afectan a la vida diaria, hay desorientación o cambios importantes de conducta, es recomendable realizar una valoración.
La neuropsicología ayuda a mantener las capacidades cognitivas el mayor tiempo posible, trabajar la memoria y ofrecer estrategias para mejorar la autonomía y calidad de vida.
Cuando aparecen olvidos frecuentes, confusión, cambios de comportamiento, dificultades para organizar tareas o pérdida de autonomía en actividades cotidianas.
No cura enfermedades neurodegenerativas, pero sí puede ayudar a ralentizar el deterioro, estimular capacidades conservadas y mejorar el bienestar diario.
En algunos casos se pueden mejorar ciertas funciones cognitivas mediante estimulación y entrenamiento adaptado, especialmente si se interviene de forma temprana.
Olvidos frecuentes, dificultad para encontrar palabras, despistes, problemas de atención o mayor lentitud mental pueden ser algunas señales.
Sí. La rehabilitación neuropsicológica puede ayudar a recuperar funciones como memoria, atención, lenguaje o capacidad de organización tras un daño cerebral.
Acompañar con paciencia, mantener rutinas, favorecer la autonomía y buscar apoyo profesional puede marcar una gran diferencia en su bienestar.
Mantener actividad mental, ejercicio físico, relaciones sociales y realizar estimulación cognitiva adaptada ayuda a cuidar la memoria y otras capacidades.
Sí. En algunas personas mayores la depresión puede provocar problemas de memoria, apatía o desorientación similares a un deterioro cognitivo.
Es importante actuar desde la calma y la comprensión, evitando la confrontación. Muchas veces empezar poco a poco y sentirse escuchados facilita que acepten apoyo profesional.
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